PACIENCIA VS TOLERANCIA

 

La distinción entre estos dos conceptos siempre ha sido natural para mí. La opinión que voy a expresar sobre este tema me viene desde décadas. Quizá por mi propio temperamento, que me empujó a descartar la paciencia y la tolerancia en todo caso en que no la considerase necesaria. Y no creo que vaya a expresar nada nuevo en relación a lo que estos conceptos aluden, es evidente que ambos consisten en aguantar, y que la diferencia es la extensión.

El problema es que ambos conceptos se aplican en casos que no proceden o se equivocan estos conceptos y otros con relativa facilidad. He aquí una pregunta que puedes hacerte si estás considerando utilizar el inconmensurable poder la paciencia: ¿Va esta situación a cambiar en algún momento? Y si lo va a hacer ¿Bajo qué condiciones? No digo que haya que tener ningún tipo de certeza en las cosas, pero es un juicio racional que puede ser pertinente.

¿Y por qué esta pregunta y no otra? Yo siempre me he imagina al pescador y su caña de pescar al pensar en la paciencia. El pescador no puede a hacer nada distinto a esperar. Esperar es el único camino a través del cual puede obtener el pescado, no puede hacer nada para acelerar que el pez muerda en anzuelo. No está tolerando la situación, espera que la situación cambie, solo que no puede hacer otra cosa que esperar.

Empezamos con esto a avistar los marcadores de que la paciencia es movimiento racional que, espera con motivos. La razón por la que el pescador espera es porque ha lanzado un anzuelo con un cebo, y los peces muchas veces suelen picar. Si estás buscando progresos en el gimnasio, la paciencia es clave. Es un ingrediente esencial, si haces lo correcto en ese sentido, la espera es un requisito fundamental y no hay manera de saltarse ese camino.

La tolerancia, por el contrario, asume que la situación no va a cambiar. La tolerancia ocurre con cosas a las que te tienes que acostumbrar porque tienen derecho a ser de la manera que son sin que tú intervengas ni hagas nada al respecto. La tolerancia se aplica a casos donde no hay espera, porque no hay nada al final de la misma, lo que hay es adaptación. En la tolerancia no cambia la situación, quien cambia eres tú.

Nótese pues, que la paciencia no exige adaptación y la tolerancia sí. He aquí el garrafal fallo de las personas a las que observo explotar una y otra vez porque han sido suficientemente pacientes. Para mí no es que no hayan sido suficientemente pacientes, simplemente se han limitado a esperar a estar hartos. No hacían más que aguantar una situación que, en muchos casos, ni siquiera habían expresado que debía cambiar, aunque no por ello renunciaban a esperar que cambie.

Si no hay motivo razonable por el que debas a esperar que una situación mejore, la paciencia no está siendo de aplicación, pues no has iniciado ningún proceso que vaya a cosechar un resultado del que la paciencia sea ingrediente. En el caso del gimnasio la paciencia es pertinente porque has iniciado un proceso por el cual es razonable esperar que al final de tu paciencia, te encuentres en un punto diferente al de partida. Pero el proceso no se ha iniciado si te limitas a aguantar molestias para un día, para sorpresa de todos (incluido tú), explotar sin remedio.

En muchos casos parece un problema de asertividad. No quieres causar conflicto y esperas que te lean la mente o capten tus sutiles gestos de incomodidad, te quejas a todos tu círculo excepto a la persona apropiada, y esperas a que sea la propia situación la que te ponga al borde del precipicio cuando ya no tengas más remedio que saltar. Eso ni es paciencia ni es tolerancia.

Ocurre un caso parecido con la tolerancia. A veces parece que el simple hecho de que alguien sea diferente te invita a tolerar todo lo que haga para que así puedas mostrar tus amplias virtudes de aceptación y esa persona encuentre un sofá a medida. La tolerancia tiene que ser sostenible en el tiempo, pero aun con esas, hay cosas que no es bueno que se toleren porque alimentan malas costumbres que pueden llevar a una persona a expandir cierto comportamiento tras haber probado a través de la persona que se lo tolera, que es perfectamente apto para consumo humano.

Al final, con todo esto no estoy hablando más que de límites, de justicia y respeto en el trato humano, de tener un comportamiento que refleje el mínimo común denominador entre las personas. Si la adaptación a una persona tiene que ser tan especifica, produce una herramienta tan especializada que no te sirve para realizar ningún otro trabajo.


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