¿EL DINERO DA LA FELICIDAD?

 La respuesta evidente para mí siempre ha sido no. Sin embargo, creo que hay excepciones. Seguramente haya gente cuya felicidad se pueda comprar, puesto que todo lo que les hace feliz son cosas vendibles. Si con vestir, comer bien, y darte todo el abanico de placeres que te puede ofrecer el dinero eres feliz, se puede decir que te has pasado el juego de la vida.

Esta felicidad para mi entraría claramente en la felicidad basada en la ignorancia. Si ni amistades, ni parejas, ni aspiraciones ni frustraciones te hacen sufrir porque has limitado tu vida al campo de lo comprable y vendible, ignoras gran parte de lo que es ser humano, eso sí, al precio de ser feliz.

Para todos los demás, mi idea es que el dinero no te hace feliz, pero te permite centrarte en la felicidad. El dinero no te garantiza ni el amor, ni la amistad, ni la paz, ni la emoción de vivir, pero te facilita buscar todo eso. Y no solo eso, sino que te descarga del peso que supone hoy en día el no tener medios económicos relativamente abundantes. La comida, el calor o el frío, la casa, el coche, la vestimenta, la seguridad… son todas cosas que están muy ligadas a la supervivencia y, por lo tanto, al borde de nuestros instintos.

Estar preocupados, en última instancia, por tu vida complica significativamente la búsqueda de la felicidad. Es diferente preguntarse cómo voy a sobrevivir, a dar la esa respuesta por descontada y preguntarse cómo puedo mejorar mi vida, cómo puedo realizarme. Desde luego estas últimas preguntas se las hace todo el mundo, estén o no preocupados por su supervivencia. Pero cuando la situación es esa, hay cosas más urgentes que atender, y se nos acumulan los deberes sobre nuestra felicidad.

Todo es mucho más lateral de lo que parece. Muy pocos son tan lineales como para no buscar felicidad hasta que no resuelva su situación económica. Sin embargo, la situación económica en muchos casos te llamará la atención y te impedirá poner el foco en tu felicidad cuando la supervivencia llame a tu puerta.

Aún con esas, falta un ingrediente que ninguna cantidad de dinero puede suplir: tienes que ser capaz de ser feliz. Hay personas que no pueden ser felices, aunque tengan dinero, porque su interior no tiene hueco para tal cosa. Especialmente si te encuentras en una situación económica mala, parece que en cuanto se acaben esos problemas ya no tendrás nada que se interponga en tu camino. Parece que todos los que experimentan problemas que no son tan acuciantes se quejan de más, y que sería tan sencillo como cambiar vidas.

Si has tenido una vida en la que tú y todo tu entorno ha estado preocupado por su supervivencia, hay grandes probabilidades de que el estrés, como poco, haya creado el ambiente más adecuado para que se siembre sufrimiento y se coseche trauma en el futuro. Los problemas económicos pueden eclipsar esa situación, pero cuando venga el silencio y se calmen las aguas, entonces será el momento para que esos otros problemas brillen y salgan a la luz. Y en esa situación, por mucho dinero que tengas, no podrás ser feliz.

Ahí es cuando el dinero te puede ayudar con psicólogos y una cohorte de soluciones, que aun así pueden fallar. El dinero no tiene absolutamente ninguna capacidad para hacer que te enfrentes a tus miedos y problemas.

Mi opinión es que no solo el dinero no da la felicidad, si no que nada te la puede dar. Todo ayuda, pero no hay algo que tenga que ser la clave. Hay cosas más importantes que otras, y la ausencia de ciertas cosas tampoco afecta igual a una persona que a otra. Hay en nuestras vidas muchas cosas sin las cuales no seríamos felices pero, al mismo tiempo, nada de eso da el golpe definitivo para alcanzarla.

 

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