NECESARIA RUTINA
La rutina, en un mundo caracterizado por la variedad, por la novedad y el tedio ante la menor repetición, tiene pocos visos de hacerse popular. Todos buscamos horarios flexibles y formas menos rutinarias de estructurar las cosas.
Sin embargo, conviene hacer ciertas distinciones, ya que
cuando mostramos un excesivo interés en deshacernos y dar mala prensa a un
concepto que no nos gusta, nos llevamos cosas importantes con él que no
deberíamos desechar.
- La rutina no es una repetición, sino un patrón: la distinción no es tan sutil como parece. Por supuesto que un patrón tiene elementos repetitivos, pero tienen una estructura que cumple una función. El patrón ni siquiera tiene por qué estar organizado en torno a actos en particular, sino que puede estarlo alrededor de conceptos. Ejemplificando, no es lo mismo que diseñe tu rutina de ejercicios semanal indicando cada día de la semana con los ejercicios y las repeticiones que tienes hacer, que sencillamente indicar que los lunes toca hombro, los miércoles espalda y los viernes pecho. En el segundo caso se puede advertir que yo marco un patrón de músculos, pero no tienes por qué repetir exactamente los mismos ejercicios cada semana.
- La flexibilidad y la rutina no están en contradicción. Como he dicho, la rutina es estructura y, por supuesto, una estructura puede ser flexible. Decir que quieres flexibilidad en tu vida no significa que haya que deshacerse de la rutina, sino que hay que hacer una rutina más flexible. La flexibilidad es necesaria y aporta los descansos necesarios para poder volver a la rutina y continuarla. La forma más flexibilidad más conocida se llaman vacaciones, pero hay muchas otras llamadas recreos o fiestas de empresa.
La rutina no es solo estructura, es estructura consistente a
lo largo del tiempo. Por supuesto que hay estructuras no rutinarias, pero las
rutinarias son las que están destinadas a hacerte lograr tus objetivos a lo
largo del tiempo. Te proporciona ese espacio, esa arena en la que podrás
practicar y equivocarte mientras llegas, ese ajuste tan gradual que convierte
las caídas aparatosas en pequeños tropezones y esos éxitos para los que todo el
viaje te ha preparado.
Estoy convencido de que la rutina no es tan molesta para la
mayoría de la gente como el hecho de no sentirse en control de la misma.
Nuestra propia manera de hablar lo ilustra: caer en la rutina. Crear rutinas y
caer en ellas no son lo mismo, y tener la sensación de que tu vida está siendo
dirigida sin tu consentimiento puede producir una sensación de atrapamiento de
la que se hace imperativo no salir, sino más bien escapar.
Para ello, quizá haya dos maneras de contrarrestar esta
trágica situación.
- Crear tus propias rutinas fuera de las rutinas que tú no controlas. Sobra decir que para hacer esto necesitas tener un objetivo. De otro modo solo estas llenando el tiempo con acciones. Igual que hay gente que hace rutinas faciales con el objetivo de tener una piel clara, tersa, hidratada, etc. a lo largo del tiempo, es importante marcarse objetivos a medio-largo plazo y crear rutinas que día tras día te acerquen al mismo.
- Sobrescribe tus propias rutinas dentro de las rutinas externas. Esto también es lo que se conoce como método. Si haces las cosas a tu manera con tus pautas, tus patrones dentro del margen que te deje las rutinas procedentes del exterior, tienes tu propio método y una mayor sensación de control de tu vida. Cierto es que esto se hace todavía dentro del marco de la rutina externa, pero no olvides que si estás siguiendo la métodos y marcos externos es porque no tienes capacidad de hacerlo tú mismo y, por lo tanto, el marco externo es la única manera que tienes de conseguir lo que necesitas.
Por supuesto nada de esto te va a provocar pasión o ilusión
por la rutina, ni es tal el objetivo. El objetivo es vivir de una manera más espaciosa
para tus inclinaciones (o incluso incitarte a encontrarlas a través de la
búsqueda del objetivo en torno al que organizar tu rutina).
La alternativa a tener control de tu tiempo no es siempre la
de ser “tu propio jefe” ya que todos conocemos de muchos que se aventuraron a
serlo y jefe no es precisamente lo primero que viene a la mente al conocer cómo
les va. Una cosa u otra no es garantía de nada, sino que depende de muchas
otras cosas que no son objeto del artículo.
Lo que sí lo es utilizar las rutinas a tu favor y
construirlas con cuidado. Nada del “a partir de mañana…” que son una receta
idónea para tomarse un lustro sabático del objetivo después de tres intensas
semanas de “rutina”. Más que los “a partir de mañana…” que como mínimo solo
revelan lo poco que te conoces, empieza por “hoy voy a hacer hasta aquí y el
siguiente día un poco más a ver qué tal va”. Empieza por pensar qué frecuencia
y ritmo de dicha actividad puedes mantener a largo plazo, incluso aunque te parezca
demasiado fácil al principio, e ir subiendo gradualmente.
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