LAS APARIENCIAS ENGAÑAN, PERO NO TANTO

 

Si las apariencias engañasen siempre entonces dejarían de ser apariencias. Si los perros dejasen de tener forma de perro, cuando viésemos un animal con esa forma, no se nos pasaría por la cabeza decir que se parece a un perro. Decir que se parece a un perro solo tiene sentido cuando normalmente esa forma (o apariencia) coinciden con la realidad de perro. En otras palabras: las apariencias, en condiciones normales, no engañan tanto. Y no lo pueden hacer porque la apariencia es la primera aproximación a través de la cual conocemos la identidad de algo. Si la apariencia no funciona también empezamos a replantearnos lo demás.

Si nos dijesen que un animal que es clavado a un ornitorrinco en realidad fuese un perro, tendríamos serias dudas para creérnoslo, porque por mucho análisis de ADN que hagas y lo que me cuentes de sus ancestros, tengo en mi cabeza que el perro y la apariencia de perro normalmente coinciden. Si por lo menos el ornitorrinco ladrase…

¿Por qué razón acabo de emplear más de 160 palabras para intentar convenceros de que las apariencias son muy importantes? Porque quiero trasladarlo a un aspecto moral. Lo que quiero atacar es la idea de que las personas no tienen por qué parecer lo que son. Y no me refiero a físicamente ni a identidades de género. Me refiero a las personas que en el fondo son Teresas y Teresos de Calcuta, aunque “aparentemente” vayan por la vida comportándose como perfectos hijos de… sus respectivos progenitores. El mensaje es simple: si eres bueno, ¡parécelo! 

Esto es totalmente indiferente si pensamos en alguien algo más antisocial y apartado, que realmente no tiene interés alguno en que nadie piense nada bueno ni malo de sí mismo. No es el caso de la mayoría.

Queremos que los demás piensen de nosotros ciertas cosas que creemos que nos caracterizan, pero no se lo ponemos fácil para que lo piensen. Peor aún, hacemos recaer en ellos la carga de no conocernos bien, o incluso de culparles de pensar de acuerdo con lo que demostramos. Solo las acciones que proyectan una buena imagen de mí me definen, y las que proyectan mala imagen, si realmente me conoces, deberías ser capaz de ver a través de ellas y ver que en el fondo no soy así.

Por supuesto tampoco demuestre usted que es buen trabajador, no vaya usted a pasar por alguien que se vende y a sobresalir. Ni que se interesa en sus estudios. Mucho menos ser buen amigo ya que el pescado está vendido y no tengo que seguir demostrándole nada a quien ya me he ganado. Ese es el principio del fin y el más claro pronóstico de fracaso de una relación de cualquier tipo en el largo plazo.

Si eres buena persona ¿Por qué todas las acciones que salen de ti no lo son tanto? ¿Por qué solo se reflejan en tus acciones cosas que supuestamente no eres? Solo tus intenciones cuentan, y al parecer no haces más que cosas sin querer. ¿Haces daño una y otra vez con la verdadera intención de ayudar y pensar en el bien del prójimo? Si ese es el caso, quizá seas tú quien tenga que empezar a replantearse si debieras empezar a fiarte un poco más de tus propias apariencias para empezar a actuar de acuerdo con quien sí eres.

No es que te tengas que fiar solo en las apariencias para saber si algo es lo que es, pero si el perro parece un ornitorrinco solo tienes dos opciones, o no creértelo, o incorporar al concepto de perro uno con apariencia de ornitorrinco.

Esto último es perfectamente plausible, pero en el terreno moral los descubrimientos no son tan abundantes como en la ciencia. Aunque puede que un día se descubra que apretar el cuello y producir asfixia en realidad es una nueva modalidad de abrazo y muestra de afecto, solo que alguna que otra vez con consecuencias fatales. ¿Quién sabe?

Quizá un par de puntualizaciones sean necesarias:

  1.  Yo hago referencia en este artículo a apariencias que se identifiquen al 100% con el objeto que aparentan ser, no a cosas que se parecen. Es decir, que el perrito de papel que has hecho se parece a un perro está clarísimo, pero no pretendemos que se le confunda con un perro real. Que al compartir mi bocadillo en el recreo hayas visto parecido con Teresa de Calcuta y su generosidad es loable, pero en estos casos estamos contentos con mantener el objeto X y el que se parece a X completamente separados. Sin embargo, si viésemos a alguien manchado de sangre y jugando con los miembros de su víctima, es probable que pensásemos que la apariencia de asesino un tanto… antipático coincida bastante bien con la realidad.
  2.  Hago referencia a apariencias ya consensuadas, no apariencias sobre las que no hay acuerdo. Puede que pienses que aparecerse repentinamente por detrás y oler con efusividad el pelo de las mujeres a las que ves proyecte la apariencia de un auténtico Latín Lover, Sin embargo habría un consenso bastante grande en que tu apariencia sea más bien la de un acosador. Hablo de ese tipo de apariencia. Aquella en la que todos estamos de acuerdo en el significado de los actos y presentación, pero creemos que debemos ignorarlas, porque con toda seguridad la realidad sea otra.

Y con esto y un bizcocho...

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