LA IDOLATRÍA & FANATISMO
La idolatría es un aspecto psicológico del ser humano, que obedece, seguramente, a que, igual que intentamos muy frecuentemente estar por encima de los demás, también buscamos, como seres humanos, alguien que esté por encima de nosotros.
Sin embargo, hay versiones quizá no tan sanas. Si quieres estar por encima, la dominación y el autoritarismo son versiones insanas de esta tendencia. Y la idolatría es la versión insana de nuestro impulso de estar por debajo.
A lo largo de nuestra vida experimentamos todas las versiones. Empezamos siendo hijos de unos padres y alumnos de unos profesores. Puede que el impulso de estar por encima se asome tenuemente bajo la forma de “jefecillos” y “marimandones” en algunos juegos. Pero también se puede reflejar si tienes un hermano pequeño o una mascota, dado que tiendes a responsabilizarte.
Al paso por la adolescencia podemos ver relaciones tóxicas donde, aunque las consecuencias sean diferentes en un caso y en otro, podemos ver que el impulso de estar por encima o por debajo se manifiesta en ser un dominador o un dominado. Esto también se manifiesta en las pandillas adolescentes, en las que tanto el papel de líder como el de subordinado pueden ser expresiones insanas de este impulso. Y una expresión adicional a las demás, es la de la idolatría.
La idolatría, a mi entender, expresa una falta de autoestima en el que idolatra. Y me refiero a la idolatría y no a la admiración. Esta última, más bien al contrario, expresa en mi opinión un ego que es capaz de admitir que hay ámbitos en los que otros son mejores. Sin embargo, la idolatría, en la medida en que exime de fallas a quien idolatra y justifica estas imperfecciones como aspectos que no hacen ningún daño a esa imagen, demuestra que cree que hay personas que son como dioses.
A esa persona le quedan bien los defectos que no te permites ni a ti mismo ni a los demás, y todo le debe ser permitido. Con la idolatría estás dispuesto a ponerte tan por debajo de la persona que idolatras, que las has convertido en Dios, a la que nada terrenal le afecta.
Igual que esos otros aspectos tóxicos mencionados antes, esto sucede muchas veces en la adolescencia, y a medida que creces en algún momento esta conducta queda en el olvido.
Hoy cualquier Hacker de medio pelo se puede hacer pasar por
el Dios de cualquier adolescente o preadolescente con consecuencias fatales.
Los más pequeños, principales víctimas del lado más patológico de este impulso
están vendidos a esta circunstancia. Hoy salen prácticamente mandando whatsapps
del vientre de sus madres. Muchos hemos escuchado cosas terribles de niñas que
habían viajado más que Gulliver para ver un concierto de Justin Bieber, y a las
puertas al ver que se dificultaba la entrada, hacían gala de lo que serían capaces
de hacer o renunciar por entrar a verlo. Lo dejo a vuestra imaginación, pero si
fuerais sus padres seguramente no fuerais a estar muy orgullosos, entre otras
cosas, porque lo que decían que serían capaces de vender por esa entrada es a
vosotros.
No quiero dejar de hacer mención al fanatismo futbolero
tampoco. La capacidad de agencia que tienen personas que no están en sus
cabales es demasiada, y probablemente habría que da pasos en la dirección de
frenarlo.
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