LA DIGNIDAD

¿Qué es la dignidad? ¿Existe algo objetivo a lo que podamos dotar de tal nombre? La dignidad expresa tanto un juicio social como un juicio personal. Algo puede ser indigno desde un punto de vista social, y contradecir o alinearse con un punto de vista personal sobre la misma acción.

En mi opinión lo digno o indigno no tiene más criterio que la belleza o fealdad de ciertas acciones o situaciones. Hay ciertas maneras de vivir que consideramos indignas, y que no parecen estar cumpliendo con ningún otro pecado más allá de su misma indignidad.

En otras palabras: sabemos que es indigno matar, pues es algo que no suele reflejar la virtuosidad humana, pero que también infringe ciertos parámetros humanos, como es acabar con la vida de otra persona. Es indigno robar, pero más indigno es robar a una pobre anciana que a un ricachón por mucho que ambas acciones sean igual de ilegales. Sin embargo, cobrar por debajo de cierta cantidad salarial es considerado indigno, aunque bien pudiera ser una cantidad que no infringiera ninguna ley ni precepto moral básico, como si ocurría en el caso de la muerte o el robo.

Lo digno cambia con las épocas, como puede hacerlo esa cantidad salarial, o incluso cierto plato de comida. Uno puede considerar que es indigno comer ciertos platos si ni siquiera hay pan con el que mojarlo o un caldo con el que comerlo. Ese mismo plato hubiera sido un manjar hace algún que otro siglo, por lo que el avance culinario ha convertido un plato en indigno. Indigna es también una cierta calificación escolar, incluso si está aprobada dependiendo del alumno. Es indigno por parte de Pepe sacar un cinco, pero Pepa se esfuerza mucho y para ella es una nota estupenda y muy digna. Como vemos no hace falta hacer mención de algo moralmente malo para apelar a la dignidad o indignidad de las cosas.

La palabra más equiparable con la dignidad es el merecimiento. La dignidad se produce cuando alguien hace o recibe algo que se considera a la altura de lo merecido. Si hablamos de un salario mínimo, por ejemplo, estamos diciendo que hay un nivel mínimo por debajo del cual nadie que realice un trabajo merece cobrar.

Es necesario estar al tanto del uso redundante de la palabra dignidad. Es una palabra que tiene mucho peso, y con la que es fácil estar de acuerdo, pues el merecimiento es algo profundamente atado a nuestro ego, que jamás afirmará nada contrario a merecer más de lo que se le da. Sin embargo, tengamos en cuenta el carácter altamente subjetivo de la palabra, ya que como hemos mencionado, puede estar aludiendo a un comportamiento o palabra que no tiene más crimen que el estar por debajo de nuestros estándares. Prueba de ello es que puede variar de un año a otro y de persona a persona sin más criterio que la propia afirmación.

Lo malo de un insulto racista o sexista, no es tanto la indignidad como el racismo, el sexismo y el hecho de que sea un insulto que, por lo general, son malos. Lo malo de un asesinato o robo es ser un acto moralmente reprobable, que no la indignidad del acto. Hay muchos otros actos, que pueden en muchas ocasiones transcurrir en la privacidad o no, que pueden ser considerados indignos por mucha gente, pero que no tienen más pecado que esa misma consideración por parte de los demás. Eso hace que el acto que el acto sea tan legítimo como cualquier acto que pueda considerarse digno, relegando la dignidad a una subjetividad que subraya la desaprobación social independientemente de que, en el terreno de los hechos, se haya producido un mal que afecte a uno mismo o a terceros.

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