LA SUERTE
A la suerte se le puede dar o no un cariz más místico. Hay personas a las que les gusta pensar que, de alguna manera, el universo le tiene en mente y le prepara cosas. De alguna manera, el universo está más o menos en su sitio si resulta que apruebas o suspendes el examen de mates. Por mi parte, como creyente en muy pocas cosas, me limito a pensar que la suerte no es más que probabilidad. Si resulta que te ocurre algo que tenía poca probabilidad de ocurrir en un sentido positivo, tienes muy buena suerte y si ocurre en un sentido negativo, tienes mala suerte. ¿Qué todo tiene un por qué? Por supuesto, si pudiésemos rastrear toda la cadena de causas de un evento sabríamos el por qué de todo. Pero por no saber los pasos intermedios que conducen a algo, no es necesario inventarse que ha sido el destino. O lo que es lo mismo: que no podía suceder de otra manera. El fijarse en que esta semana has visto cinco matrículas capicúas y que justo has conocido al amor de tu vida, es ignora...